Los pilotos americanos tienen un nombre para esto: la hamburguesa de 100 dólares. Vuelas a algún sitio cercano, comes en el restaurante del aeródromo y vuelves a casa. La hamburguesa siempre fue la excusa; lo importante era volar. Los «100 dólares» eran más o menos lo que costaban el avión y la comida. Un instructor de vuelo de Pensilvania ya la llamaba «la hamburguesa de 200 dólares» en 2008, y nadie ha mirado el precio últimamente porque nadie quiere saberlo.
En Europa la excusa puede ser una tostada en un aeródromo de la costa o una comida larga al otro lado de un tramo de dos horas, pero las cuentas son las mismas. Volar es caro, y la forma más natural de abaratarlo es llevarte a unos amigos y dividir la cuenta. La buena noticia es que la normativa europea lo permite expresamente. La no tan buena es que hay condiciones, y si te equivocas, tu vuelo de domingo puede convertirse en una operación comercial ilegal.
Esto es lo que dicen de verdad las normas, en cristiano, y lo que dejan a tu criterio.
La norma en un párrafo
Los vuelos de costes compartidos están permitidos gracias a una excepción del reglamento europeo de operaciones aéreas, el artículo 6, apartado 4 bis, letra a), del Reglamento (UE) n.º 965/2012. En el resumen de la propia EASA: los vuelos de costes compartidos entre particulares pueden hacerse con las normas no comerciales, más ligeras (Parte NCO), siempre que los costes directos los compartan todos los ocupantes de la aeronave, piloto incluido, y que el número de personas a bordo no pase de seis, piloto incluido. No hay ningún ánimo de lucro.
Esas tres ideas, que paguen todos, máximo seis y sin beneficio, son todo el asunto. La mayoría de los errores vienen de entender mal alguna de ellas.
Qué cuenta como «coste directo»
El material guía de EASA define el coste directo como «el coste en que se incurre directamente en relación con un vuelo, p. ej., combustible, tasas aeroportuarias, tarifa de alquiler de una aeronave». En la práctica:
Se puede compartir: el alquiler del avión para ese vuelo, el combustible que quemas y las tasas de aterrizaje y estacionamiento de ese viaje.
No se puede compartir: los costes anuales de tener el avión. EASA los define aparte como «el coste de mantener, conservar y operar la aeronave durante un año natural». El seguro, el hangar, la revisión anual o tu parte de la revisión general del motor no van en la cuenta de los pasajeros.
Y el piloto también paga. El texto europeo dice que el coste lo comparten todos los ocupantes, «incluido el piloto». No especifica que el reparto tenga que ser a partes iguales, pero repartir a partes iguales es la forma más sencilla de demostrar que no hay beneficio, y algunas autoridades han ido más allá. En el Reino Unido, que ahora tiene sus propias normas, desde el 1 de octubre de 2025 la aportación del piloto no puede ser inferior al coste directo total dividido a partes iguales entre las personas a bordo.
Un ejemplo sencillo, solo ilustrativo: si el alquiler y el combustible de una excursión de un día suman 480 € y vais cuatro a bordo, cada uno paga 120 €, incluido quien va en el asiento izquierdo. Si el piloto acaba sin pagar nada, o pagando menos que los demás mientras los pasajeros cubren el resto, te estás metiendo en un terreno que se parece mucho a un vuelo de pago.
Tu licencia: lo que deben saber los titulares de PPL y LAPL
Para compartir gastos no hace falta una licencia comercial, porque el vuelo sigue siendo no comercial. Pero las normas habituales de licencias siguen aplicándose, y hay dos que conviene comprobar antes de llevar pasajeros:
Experiencia reciente para llevar pasajeros (FCL.060). Para llevar pasajeros como piloto al mando necesitas al menos tres despegues, aproximaciones y aterrizajes en los 90 días anteriores en una aeronave del mismo tipo o clase.
Límites de la LAPL(A) (FCL.105.A). Un titular de LAPL(A) vuela aviones monomotores de pistón o TMG con una masa máxima de despegue de 2.000 kg o menos, con un máximo de tres pasajeros (cuatro personas a bordo en total). Los titulares de LAPL solo pueden llevar pasajeros después de completar 10 horas como piloto al mando tras la emisión de la licencia.
Así que un titular de LAPL en un cuatro plazas puede compartir gastos con hasta tres amigos; un titular de PPL en un seis plazas podría, en principio, compartirlos con cinco. Otra cosa es si un seis plazas lleno en un día de calor desde una pista corta es buena idea, y ahí es donde entran tus cálculos de masa y centrado y de performance.
Plataformas online y anuncios
Varias webs europeas ponen en contacto a pilotos con pasajeros que quieren compartir un vuelo. EASA ha reconocido estas plataformas y, en lugar de prohibirlas, ha trabajado con las autoridades nacionales y las propias plataformas en una carta de seguridad voluntaria. Merece la pena citar el texto que se espera que las plataformas muestren a los pasajeros, porque es honesto:
«Las normas de seguridad de los vuelos de costes compartidos no son tan estrictas como las de los vuelos de transporte aéreo comercial. Esto significa que hacer un vuelo de costes compartidos implica más riesgo que comprar un billete a una aerolínea comercial».
La misma carta compara el riesgo de los vuelos de aviación general con el del transporte por carretera, recuerda a los pilotos que son responsables de que el vuelo tenga seguro para los pasajeros y, en una línea que hará sonreír a cualquier instructor, dice que el piloto debe informar al pasajero de que no hay aseo a bordo.
Las autoridades nacionales pueden añadir sus propias indicaciones, y el Reino Unido tiene ahora normas detalladas sobre lo que debe decir un anuncio. Antes de anunciar un vuelo de costes compartidos desde España o desde cualquier otro sitio, comprueba lo que dice en ese momento tu autoridad y mantén el acuerdo claramente privado y no comercial.
El riesgo real no es legal, es la presión
El código de conducta para pilotos de la carta parece una lista de informes de accidentes puesta del revés:
El piloto es el único con autoridad sobre el vuelo, y hay que decir a los pasajeros desde el principio que se puede cancelar en cualquier momento y por cualquier motivo.
La meteorología es una de las principales causas de accidentes en la aviación general no comercial, así que el piloto debe informar a los pasajeros de la previsión el día antes, y la presencia del pasajero el día del vuelo «no debe hacer que el piloto se resista a cancelar un vuelo».
El piloto puede negarse a embarcar a cualquiera, en cualquier momento, sin dar explicaciones.
Vuelve a leer esa lista y piensa en cómo te sientes cuando cuatro personas se han cogido el día libre, han conducido hasta el aeródromo y están junto al avión con la nevera portátil. Para ese momento están escritas las normas. Algunos hábitos prácticos que ayudan:
Pacta de antemano la regla del «no-go». Diles a los pasajeros cuándo vas a tomar la decisión de ir o no ir y que no se cobra nada si el vuelo no se hace.
Pide las masas reales. Pregunta antes a cada pasajero su peso y su equipaje, y haz la masa y centrado con esas cifras, no con una estimación optimista. Si vuelas un Cessna, nuestra herramienta Briefing calcula masa y centrado y performance a partir de los datos del POH.
Planifica el dinero con tanto cuidado como la ruta. Apunta los costes directos antes de salir para que el reparto sea transparente. Nuestro Planner VFR te ayuda con la ruta y el combustible, que suele ser el mayor coste directo.
Haz un briefing a los pasajeros como es debido. Cinturones, puertas, qué no tocar, cuándo no hablar (por radio y durante el despegue y el aterrizaje) y qué hacer en un aterrizaje de emergencia.
Preguntas frecuentes
¿Puede un piloto privado compartir los costes de un vuelo con sus pasajeros en Europa?
Sí. Según el artículo 6, apartado 4 bis, letra a), del Reglamento (UE) n.º 965/2012, los particulares pueden compartir los costes directos de un vuelo en una aeronave no compleja, siempre que los compartan todos los ocupantes, piloto incluido, no haya más de seis personas a bordo y no haya beneficio.
¿Qué costes se pueden compartir en un vuelo de costes compartidos?
Solo los costes directos de ese vuelo, como el combustible, las tasas aeroportuarias y el alquiler de la aeronave. Los costes anuales, como el seguro, el hangar y el mantenimiento, no se pueden incluir.
¿Tiene que pagar su parte el piloto?
Sí. La normativa europea dice que el coste directo lo comparten todos los ocupantes, incluido el piloto. Repartir a partes iguales es la forma más clara de demostrar que no hay beneficio.
¿Puede un titular de LAPL hacer vuelos de costes compartidos?
Sí, dentro de los límites de la LAPL: no más de tres pasajeros (cuatro personas a bordo), aeronaves de 2.000 kg de MTOM o menos, y solo después de 10 horas como PIC tras la emisión de la licencia. La experiencia reciente para llevar pasajeros (tres despegues y aterrizajes en 90 días) se aplica igual que a cualquier piloto.
Fuentes
EASA: Flying in the EU, Air OPS update 2017 (vuelos de costes compartidos)
EASA: Easy Access Rules for Air Operations (Reglamento (UE) n.º 965/2012)
EASA: Easy Access Rules for Aircrew (Parte FCL, FCL.060 y FCL.105.A)
UK CAA: Cost sharing flights (normas británicas desde el 1 de octubre de 2025)
Wikipedia (EN): $100 hamburger (cita The New York Times y el Beaver County Times)
Portada: avionetas en el aeródromo de La Axarquía (Vélez-Málaga). Foto de Antonio, Wikimedia Commons, con licencia CC BY-SA 2.0, recortada.
