Escucha cinco minutos cualquier frecuencia con tráfico y oirás a profesionales hechos y derechos hablando como piratas. «Climb flight level one-tree-zero». «QNH one-zero-one-fife». «Squawk four-five-two-niner».
Nadie se está haciendo el gracioso. Esas pronunciaciones están recogidas en el estándar de OACI, y las palabras que las acompañan (Alfa, Bravo, Charlie…) son las supervivientes de una investigación sorprendentemente seria en la que participaron un catedrático de lingüística de Montreal, un laboratorio de psicoacústica de Harvard y pruebas de comprensión con hablantes de 31 nacionalidades. El alfabeto que aprendiste para la licencia de radio no se inventó en una tarde. Se discutió durante casi una década.
Antes de Alfa estaba Able
Los alfabetos de deletreo nacieron en malas líneas telefónicas, mucho antes de que los aviones llevaran radio. El primero reconocido internacionalmente para uso no militar lo adoptó el CCIR, precursor de la actual UIT, en 1927. Tras unos cambios en 1932, lo adoptó la Comisión Internacional de Navegación Aérea (la predecesora de OACI) y se usó en la aviación civil hasta la Segunda Guerra Mundial.
La guerra lo trastocó todo. Estados Unidos adoptó en 1941 el alfabeto Joint Army/Navy, conocido como «Able Baker» por sus dos primeras palabras, y la RAF usaba algo parecido. En 1943, EE. UU. y Reino Unido unificaron sus sistemas para que sus fuerzas pudieran entenderse. Por el camino, el ejército estadounidense encargó al Psycho-Acoustic Laboratory de Harvard averiguar qué palabras resistían mejor en los «interfonos militares con el ruido intenso de la guerra moderna». Muchas de las palabras militares resultaron flojas; algunas de las comerciales funcionaban mejor.
Después de la guerra, OACI adoptó Able Baker para la aviación internacional en 1946. Tenía un problema evidente: estaba construido sobre sonidos del inglés. Latinoamérica usaba su propio alfabeto, conocido como «Ana Brasil». Un piloto de Madrid o de Buenos Aires tenía todo el derecho a preguntar por qué deletrear un indicativo exigía pronunciar inglés como un nativo.
Las reglas del lingüista
En 1947, IATA propuso un borrador con sonidos comunes al inglés, el francés, el español y el portugués. Entre 1948 y 1949, Jean-Paul Vinay, catedrático de lingüística de la Université de Montréal, trabajó con OACI en un alfabeto nuevo. Los criterios de OACI para cada palabra eran estrictos. Tenía que:
- ser una palabra viva en cada uno de los tres idiomas de trabajo (inglés, francés y español);
- ser fácil de pronunciar y reconocer por aviadores de cualquier idioma;
- transmitirse bien por radio y ser fácil de entender;
- escribirse de forma parecida al menos en inglés, francés y español, con la inicial correcta;
- no tener ninguna asociación con significados desagradables.
El resultado se adoptó el 1 de noviembre de 1951 y entró en vigor para la aviación civil el 1 de abril de 1952. No aguantó mucho el contacto con las radios de verdad.
Coca, Metro, Nectar, Union, Extra
Los usuarios no tardaron en ver que algunas de las palabras nuevas se confundían con facilidad: Delta y Extra, Nectar y Victor. Algunos operadores estaban tan descontentos que volvieron a Able Baker. OACI retomó el trabajo en 1952 y se hicieron pruebas con hablantes de 31 nacionalidades, sobre todo por parte de los gobiernos británico y estadounidense. Una de las conclusiones más útiles fue que el ruido no crea confusiones nuevas, sino que amplifica las que ya vienen de serie en la lista de palabras.
El arreglo final fue sorprendentemente pequeño. Solo se sustituyeron cinco palabras, las de la C, la M, la N, la U y la X: Coca pasó a ser Charlie, Metro pasó a ser Mike, Nectar pasó a ser November, Union pasó a ser Uniform y Extra pasó a ser X-ray. OACI envió una grabación del nuevo alfabeto a sus Estados miembros en noviembre de 1955, y la versión que usamos hoy entró en vigor el 1 de marzo de 1956. La OTAN, que trabajaba en paralelo, la adoptó el mismo día.
Un memorando de la OTAN de 1955 explica por qué nadie lo ha tocado desde entonces: cambiar una palabra obliga a reconsiderar todo el alfabeto, porque arreglar un par de letras puede crear fácilmente una confusión nueva en otro sitio. Desde 1956, las palabras clave no han cambiado.
Por qué «Alfa» y «Juliett» parecen mal escritas
Si alguna vez te han corregido por escribir «Alpha», esta es la razón. La grafía oficial es Alfa porque los hablantes de algunos idiomas no sabrían que «ph» se pronuncia «f». Y es Juliett con dos tes porque un francófono podría tomar una sola T final como muda y decir «Julie». Las dos rarezas están pensadas justo para el tipo de hablante no nativo para el que se diseñó el alfabeto, que en España somos casi todos los que estamos en frecuencia.
¿Y por qué «niner»?
El estándar de OACI fija una pronunciación modificada para unos cuantos números:
| Cifra | Pronunciación OACI |
|---|---|
| 3 | TREE |
| 4 | FOW-er |
| 5 | FIFE |
| 9 | NIN-er |
| 1000 | TOU-SAND |
Las explicaciones habituales son prácticas. «Tree» evita que el three acabe convertido en algo tipo «sri» en boca de quien se atasca con la «th» (la misma lógica nos da «tousand»). El «fower» alargado separa el four de «for». «Fife» cambia la V de five por una F, porque «five» puede sonar a «fire» («fuego»), la última palabra que quieres que se malinterprete en un contexto militar.
Niner es el famoso, y la explicación que oirás en cualquier sala de tripulaciones es que «nine» suena como el alemán nein («no»). Esa idea aparece en la literatura, pero no la hemos encontrado como justificación oficial en el material de OACI que hemos consultado, así que tómala como plausible, no como demostrada. También hay un argumento práctico más sencillo: en una radio con ruido, «five» y «nine» comparten la misma vocal larga y pueden confundirse. Añadir una sílaba a nine y cambiar la consonante de five los separa.
Venga de donde venga, funciona. «Two-five» y «two-niner» son muy difíciles de confundir incluso en una cabina ruidosa, y en un QNH o un código de transpondedor esa es precisamente la idea.
Una palabra que ya conoces: Mayday
La llamada de socorro es más antigua que el alfabeto. A principios de los años veinte, a Frederick Stanley Mockford, responsable de radio del aeropuerto de Croydon, le pidieron una palabra de socorro que entendieran todos los pilotos y estaciones de tierra. Gran parte del tráfico iba entre Croydon y Le Bourget, en París, así que eligió «Mayday», del francés m'aider («ayudadme»). Se introdujo en los vuelos que cruzaban el canal de la Mancha en febrero de 1923, porque «SOS» no funcionaba bien de viva voz: la letra S cuesta distinguirla por teléfono. La Convención Radiotelegráfica Internacional de Washington de 1927 la adoptó después como llamada de socorro en radiotelefonía.
Cómo usarlo bien en cabina
- Di primero el indicativo completo. Según las normas de OACI, una aeronave matriculada EC-ABC solo puede abreviar su indicativo a «Echo Bravo Charlie» (el primer carácter y al menos los dos últimos) después de que la estación de tierra haya usado antes la forma abreviada.
- Las cifras, de una en una. Los códigos de transpondedor, las frecuencias y las pistas se leen cifra a cifra: «squawk seven-zero-zero-zero», «runway one-three».
- No improvises. «B de Barcelona» puede parecer simpático, pero todo el valor del alfabeto está en que cualquier controlador del mundo espera las mismas 26 palabras.
- Conoce las variantes locales. Existen. En 2013 se informó de que algunos controladores de Atlanta evitaban «Delta» porque también es el indicativo de Delta Air Lines. En Indonesia a veces se sustituye «Lima» porque lima significa cinco en malayo. Si oyes algo inesperado en el extranjero, pregunta.
Y si estás preparando un viaje, un plan de vuelo limpio y una lista de frecuencias por escrito facilitan mucho la parte de radio. Nuestro Planner VFR te ayuda con la ruta y los puntos de notificación; el alfabeto tendrás que practicarlo tú.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los pilotos dicen «niner» en lugar de «nine»?
Porque el estándar de radiotelefonía de OACI fija «NIN-er» para distinguir el nueve de otros números, sobre todo del cinco, en radios de mala calidad. La explicación popular de que evita confundirlo con el alemán «nein» se repite mucho, pero es difícil encontrarla como justificación oficial de OACI.
¿Es «Alpha» o «Alfa»?
La grafía oficial de OACI es Alfa, para que quien no lee «ph» como «f» lo pronuncie bien. Del mismo modo, es Juliett, no Juliet.
¿Cuándo se adoptó el alfabeto fonético actual?
La versión actual de OACI entró en vigor el 1 de marzo de 1956, después de que se viera que la versión de 1951 tenía palabras que se confundían. Las 26 palabras clave no han cambiado desde entonces.
¿Quién diseñó el alfabeto fonético aeronáutico?
Ninguna persona en solitario, aunque el lingüista de Montreal Jean-Paul Vinay hizo un trabajo clave con OACI en 1948 y 1949, a partir de investigaciones de la guerra como las pruebas de Harvard, y los cambios finales salieron de pruebas de comprensión con hablantes de 31 nacionalidades.
Fuentes
- Wikipedia (EN): NATO phonetic alphabet (historia; cita a OACI, los archivos de la OTAN y L.J. Rose, ICAO Bulletin, 1956)
- OTAN: The NATO phonetic alphabet, Alfa, Bravo, Charlie...
- Archivos de la OTAN: SGM-675-55, Phonetic Alphabet for NATO Use (1955)
- Wikipedia (EN): Spelling alphabet (tablas comparativas, incluidas las listas de OACI de 1949 y de IATA de 1951)
- Wikipedia (EN): Mayday (cita The Times del 2 de febrero de 1923 y la Convención Radiotelegráfica de Washington de 1927)
- SKYbrary: Aircraft Call Sign (normas de abreviatura del Anexo 10 de OACI, vol. II, cap. 5)
Portada: cabina de un Cessna 172. Foto de Jacek Rużyczka, Wikimedia Commons, con licencia CC BY-SA 4.0, recortada.
